En Belmopán amanece como en los libros de religión, dos rayos siempre atajando una nube sobre el agua Amanece y todos saben cuando, amanece con el humo del sahumerio por todas las cortinas y el caribe es tan distinto cuando se trata de la lluvia, de adivinar que hace un hombre sin sueños en la capital más pequeña del mundo, cuando se trata de mujeres negras y heridas haciendo ritual con el arroz por los siglos de los siglos y son estas calles arremolinadas un tedio sin sal y sin tregua, de descubrir por dentro la forma en que se pierden las cosas, y afuera un puño de tierra permite saber que el rojo es otra cosa más que sangre en el hocico.
En Belmopán he vuelto a soñar con la chica de las pestañas largas, he vuelto a soñar que llego hasta ella luego de lastimarme las manos con una cuerda quemada, que llego hasta ella y me marca la espalda con sus uñas, que llego con las venas aun vivas, durante el sueño ella abandona la ciudad en un taxi negro con las franjas doradas, no puedo ver la matricula, acaso escucho que me dice – me clavaste los ojos- - puedo recordar tu corazón- Podría ser que sepa de ella llegando a la frontera, con todo orange walk town para encontrarle y andar a ciegas todas las calles de lo que me quede de la tierra como si fuera posible rodear la periferia con la imagen infinita que tengo de su cuerpo en estos párpados.
Dale click ahí donde está mi nombre;)
ResponderBorraresa chica de las pestanas largas es afortunada, mira que buscarla por todo el caribe...en fin, lo que a nadie le hace sentido para otros es la vida misma, me resta decir: enhorabuena!
ResponderBorrarBuenas, Soy Natalia Maggi. Cambié la dire del blog, ahora es http://ojodelunar.blogspot.com/
ResponderBorrarAgradecería un cambio de link.
Cariños