Podemos estar ante la puerta donde esta dormido un fauno, la boca del luzbel del que soñaste besos, puedo ser el verbo que habla de la lluvia y te dice mójate los dedos con mi semen blanco, úntalo en la sed que la vida es poca y ando ensimismado, marica, terciopelo, el hombre del trópico de los ojos del que pediste lagrimas, puedo decirte que estoy fósil, estoy perdido y larva, cayéndome de sueño por el polvo, estoy oveja degollada por la luz perturbadora de las espinas de un cristo y escribo, no sé porque pero escribo, hay humo y escribo. Realizo un trazo, un laberinto, una boca adentro. Un canto de serpiente desde mi testa de ogro, escribo sobre el fin del hombre con un puñado de palabras que crecen como las uñas.
Me doy cuenta de esta muerte bajo los pies subiendo por todos los tendones hasta quedarse, me doy cuenta de esta muerte ardiendo como mordedura de una víbora apunto de morir en manos de una rama seca.
no lo digo
ResponderBorrarapuesto que ni sabes
que ni importa
entro aquí a díario
leo
te odio un poco
solo un poco
por las palabras que me robas
que en el fondo no me robas
yo quiero decir casi lo mismo
en mi contexto
y si lo intento
sé
que la palabra no se me daría
macho!
tengo que escribir un comment
y celebrarte con distancia
esto que haces
que no sé exactamente
saludos desde este lao del caribe
Tus palabras son tan sugerentes; llenas de imagines, parecen hasta precisas.
ResponderBorrarSaludos, Marisela